LA MATANZA
DE LOS INOCENTES

De acuerdo a la páginas del Evangelio, no podríamos saber el número ni siquiera aproximado de las víctimas de la crueldad del rey Herodes.

Leemos en el evangelio de San Mateo, que es el único que nos narra la visita de los Magos de Oriente, lo siguiente:

"Nacido Jesús en Belén de Judea, en tiempo del rey Herodes, unos magos que venían del Oriente se presentaron en Jerusalén, diciendo: "¿Dónde está el Rey de los judíos que ha nacido? Pues vimos su estrella en el Oriente y hemos venido a adorarle". En oyéndolo, el rey Herodes se sobresaltó y con él toda Jerusalén. Convocó a todos los sumos sacerdotes y escribas del pueblo, y por ellos se estuvo informando del lugar donde había de nacer el Cristo. Ellos le dijeron: "En Belén de Judea, porque así está escrito por medio del profeta: "Y tú, Belén, tierra de Judá, no eres, no, la menor entre los principales clanes de Judá; porque de ti saldrá un caudillo que apacentará a mi pueblo Israel". Entonces Herodes llamó aparte a los magos y por sus datos precisó el tiempo de la aparición de la estrella. Después, enviándolos a Belén, les dijo: "Vayan e indaguen cuidadosamente sobre ese niño; y cuando lo encuentren, comuníquenmelo, para ir también yo a adorarle". Ellos, después de oír al rey, se pusieron en camino, y he aquí que la estrella que habían visto en el Oriente iba delante de ellos, hasta que llegó y se detuvo encima del lugar donde estaba el niño" (Mateo 2,1-10).

No debemos olvidar que los cuatro evangelios que forman parte del Nuevo Testamento, fueron escritos bajo la inspiración divina, de modo que lo que narran es la verdad.

El problema es que los evangelistas no nos ofrecen demasiados datos, y en algunos casos, apenas podemos figurarnos los mismos.

Lo que sabemos de cierto es que "unos magos de Oriente", que en ningún momento son mencionados como "reyes", supieron, por sus estudios y su dedicación a la astronomía, que los judíos habían recibido la promesa de que de su pueblo nacería un Salvador, algo que sería anunciado por alguna señal luminosa. Este dato no aparece en ninguno de los libros de la Biblia, pero es posible que existiera dicha creencia.

Los Magos dijeron que vieron "una estrella" lo que de acuerdo a nuestros conocimientos de hoy es algo imposible. Tuvo que ser algún cometa o algo parecido, o una señal que Dios permitió para anunciar a los pueblos no judíos del nacimiento del Salvador.

¿Cuánto tiempo se tomaron estos "magos" para llegar desde su tierra hasta Belén?

Esto es otra incógnita.

El mismo Mateo, versículos más adelante de lo que ya leímos, nos puede dar una pista:

"Entonces Herodes, al ver que había sido burlado por los magos, se enfureció terriblemente y envió a matar a todos los niños de Belén y de toda su comarca, de dos años para abajo, según el tiempo que había precisado por los magos" (Mateo 2,16).

¿Tenía razón Herodes para temer la pérdida de su reino?

En el caso de Herodes todo es posible, pues tuvo que luchar muy duro, peleando unas veces y humillándose otras ante los poderosos, para conservar lo que había conseguido sin ser un judío: ser rey de Judea.

Lo era gracias a los romanos, y pudo pensar cualquier cosa, pues los ambiciosos, y él lo era en extremo, se suelen imaginar cosas por el temor que sienten de perder lo conseguido.

De modo que acostumbrado a actuar a lo salvaje, dio esa orden horrenda de mandar matar a todos los niños menores de dos años en la comarca de Belén.

La pista es que el viaje de los magos, de acuerdo a los propios cálculos de los sabios del reino transmitidos a Herodes, pudo haber durado hasta unos dos años después del nacimiento de Jesús.

El propio Mateo, otra pista, nos dice en el versículo 2,11: "Entraron en la casa; vieron al niño con María su madre y, postrándose, le adoraron; abrieron luego sus cofres y le ofrecieron dones de oro, incienso y mirra". Esto significa que los Magos no llegaron cuando todavía estaban en el portal o cueva donde guardaban los animales, sino en una casa del pueblo.

Algunos estudiosos han considerado que los habitantes de Belén, por esos tiempos, pudieron ser unos trescientos, de modo que los niños de menos de dos años no fueron numerosos. Con todo, no importa el número, el crimen es el mismo.

La ambición de poder llevó a Herodes a querer eliminar al que los Magos habían venido a conocer, alguien que tenía que ser muy importante para que se hubiesen decidido a un viaje tan complicado.

Hemos de llegar pues a la conclusión de que es imposible saber el número verdadero de los niños muertos en Belén, por la orden de un rey que amaba más su poder que la vida de sus súbditos.

Lamentablemente hoy vemos con horror como mueren millones de niños a quienes no se les deja nacer. Y otros que son abandonados a su suerte o simplemente asesinados, pues los "herodes", lamentablemente, no han desaparecido de nuestro mundo, sino que siguen existiendo por todas partes.

Arnaldo Bazán

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