LA ORACIÓN A LOS SANTOS

¿Se puede orar directamente a los santos?

La Iglesia, que es la gran Maestra de oración, no lo hace en su Liturgia, lo que significa que tenemos que ser cuidadosos, cuando oramos a quienes han sido para nosotros ejemplos de profunda oración.

Hay una plegaria que se ha hecho popular en algunos lugares, y que se atribuye al papa León XIII. Es la oración a San Miguel. Si examinamos esa oración podemos darnos cuenta de que no es la forma adecuada de dirigirnos a quien no es más que un mensajero (ángel) del Señor, estando a sus órdenes en todo momento. Dudo pues que un hombre tan inteligente y sabio como León XIII haya sido el autor de la misma.

Hay montones de oraciones populares que han sido compuestas por quienes saben poco o nada de teología. Es más, ni siquiera tienen un verdadero conocimiento del Catecismo. Algunas hasta son utilizadas por brujos o personas sin conocimiento alguno de la doctrina de la Iglesia.

Dijimos antes que la Iglesia no ora a los santos. La oración oficial de la Iglesia es la Liturgia. Si tomamos un manual cualquiera de los que se usan en la Liturgia, es decir, en la Eucaristía y demás sacramentos, no encontraremos una sola oración que se dirija a María y a los santos.

¿Por qué? Porque la Iglesia solo reconoce en María y en los santos un poder intercesor. Claro que el de María es grande. Por eso se la ha llamado "Omnipotencia Suplicante".

Esto significa que podemos, sí, pedir a la Virgen y a los santos que intercedan por nosotros, pues ellos no tienen otro poder que el de interceder.

Cuando alguien, equivocadamente, les pide que nos den esto o aquello, estamos cometiendo un error. Como lo estaríamos si pensamos que no podemos dirigirnos directamente a Dios para pedirle lo que queramos.

La única oración que Jesús nos enseñó fue el "Padre Nuestro", y la puso como un ejemplo de cómo debe ser nuestra manera de orar, no para que le repitamos constantemente como si fuera la única forma que podemos usar.

Por eso la Iglesia, en su Liturgia, se dirige, con pocas excepciones, al Padre, por medio de Jesús, en el Espíritu Santo. Solo en pocas ocasiones la oración está dirigida al Hijo o al Espíritu Santo.

Si buscamos las fórmulas de las Misas dedicadas a María notamos que ninguna de las oraciones se dirige a Ella, sino al Padre, por medio de Jesús, en el Espíritu Santo.

Si buscamos la fiesta, que ahora es compartida, de San Miguel con los otros arcángeles que aparecen en la Escritura con un nombre, San Gabriel y San Rafael, notamos que pasa exactamente lo mismo.

Eso significa que la Iglesia no reconoce como válida la oración atribuida, lo más probable falsamente, al papa León XIII, pues si no, la hubiera escogido al menos cuando la fiesta de san Miguel se tenía en forma separada.

Que de nuestro corazón salgan peticiones que no guarden estas reglas puede entenderse, pero eso quedará como algo totalmente privado. La oración de la Iglesia, repetimos, es la Liturgia. En ella todo se dirige al Padre, incluso cuando celebramos fiestas en honor de María y los santos.

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