COMUNICADO DE LOS OBISPOS
SOBRE LA RATIFICACIÓN
DEL CÓDIGO PENAL

1. Como pastores de la República Dominicana nos dirigirnos al Senado de la República para agradecerle y felicitarle por ratificar el Código Penal tal como fue aprobado en ambas cámaras, respetando los largos años de debate a los que ha sido sometida esta importante pieza legislativa.

2. Entendemos que con este proceso el País ha dado un importante paso adelante en la consecución de un Código Penal que provea adecuados mecanismos de prevención, persecución y sanción de crímenes y delitos, con los que se pueda garantizar la protección de los derechos de los ciudadanos y su seguridad, en atención a la realidad social actual.

3. La democracia dominicana se ha fortalecido, ejercitándose en la independencia de los poderes del Estado. El poder Legislativo ha funcionado según se espera de una democracia madura, siendo fiel al pueblo, legislando para el bien mayor y protegiendo a los más débiles. Valoramos y agradecemos la actitud del Señor Presidente de la República, de no condicionar la libertad a los legisladores para que actuaran en conciencia y con apego a la Constitución Dominicana.

4. Es igualmente importante el hecho de que se ha salvaguardado la Constitución de la República, Carta Magna que rige la vida de nuestra Nación, mostrando que el Senado tiene un sentido de coherencia y defensa de la constitucionalidad que deben tener nuestras las leyes.

5. Y, por último, la Nación ha dado una vigorosa señal en cuanto a la defensa de la vida como valor inviolable y como fundamento de la sociedad y de sus leyes. Nuestro país debe estar dispuesto a agotar todos los medios científicos y técnicos disponibles para intentar siempre salvar las dos vidas, la vida de la madre y la del bebé, hasta donde sea posible.

6. A nuestros Senadores, que han llevado una gran presión social en todo este proceso, les expresamos que cuentan con la profunda gratitud de la Iglesia y del pueblo. Aunque ahora reciban algunas críticas, la historia les premiará, pues han defendido a los que no tienen voz, y han demostrado la grandeza de nuestra Nación expresada en su protección a los más débiles.

7. Con los mejores deseos de paz y bienestar para todos los hombres y mujeres de la Nación y deseando que logremos erradicar los males que aquejan nuestra sociedad, les impartimos nuestra paternal bendición.

En Santo Domingo, República Dominicana, 1 de Junio del año 2017.

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