CARTA PASTORAL DE LA CONFERENCIA
DEL EPISCOPADO DOMINICANO

LA MUJER EN LA SOCIEDAD DOMINICANA

21 de Enero de 2017

SEGUNDA PARTE

26. Como decíamos en la introducción, hay mucho heroísmo y muchos valores, a través de la historia, en las mujeres de nuestro pueblo. Pensamos en algunas de ellas: Anacaona (Líder indígena, S. XVI); María Trinidad Sánchez (Patriota, 1794-1845); María Baltazara de los Reyes Bustamante (Patriota, 1789-1867); Concepción Bona (Patriota, 1824- 1901); Rosa Duarte (Patriota, 1820-1888); Socorro Sánchez (Patriota, hermana de Francisco del Rosario Sánchez, 1830-1899); Juana Saltitopa (Patriota, Juana de la Merced Trinidad, 1815-1860?); Encarnación Mota "Canela" (Patriota restauradora, 1861); Salomé Ureña de Henríquez (Educadora y poeta, 1850-1897); Ercilia Pepín Estrella (Educadora,1886-1939); Evangelina Rodríguez (Primera mujer médico del país, 1879-1947); Elupina Cordero (mujer piadosa, consagrada en cuerpo y alma al servicio de los más necesitados, 1892-1939); Abigail Mejía (Educadora, 1895-1941); Victoria de la Cruz "Doña Chucha" (Fundadora del hogar escuela para niños pobres que lleva su nombre, 1859/1860?-1967); Trina Moya de Vásquez (esposa del Presidente Horacio Vásquez, compositora del Himno a las madres, 1863-1941); Hermanas Mirabal (asesinadas el 25 de noviembre de 1960); Florinda Soriano "Mamá Tingó" (Luchadora por la justicia social, asesinada, 1921-1974); Altagracia Casandra Damirón (Folklorista y cantante, 1919-1983).

27. A éstas heroicas y destacadas mujeres dominicanas habría que agregar todos los nombres de las que actualmente juegan roles importantes y hasta protagónicos en los diversos ámbitos de la vida nacional. Y no terminaríamos de mencionar todas las demás, las reconocidas por la sociedad, y la multitud de damas anónimas: madres ejemplares, obreras abnegadas, respetables profesionales, catequistas, consagradas, educadoras...

3. Fundamento de la dignidad humana

28. Como sabemos, la persona humana es criatura de Dios, a su imagen y semejanza (Gn 1,27)20. La creación del ser humano ha sido "como hombre" y "como mujer"21 (cf.: Is 49,14-15; 66,13). El libro del Génesis, en el capítulo 2, presenta a la mujer desde la esencia del hombre, "huesos de mis huesos" (Gn 2,23). El texto, en un primer momento, la presenta como "secundaria". Luego, muestra al hombre uniéndose a su mujer, dejando la casa de sus padres (Gn 2,24). Ambos renuncian a algo para unirse. En esa renuncia recíproca crecen en su dignidad primaria, determinada por el nivel de relación personal con Dios, y entre ellos; de ese modo son humanidad.

29. En el Génesis 2,20 se presenta la necesidad de que el hombre no esté solo, pues solitario no es humanidad, y alude a la tarea de crear una "ayuda adecuada" (del hebreo neged), pudiendo ser interpretado por alguien "como", "junto a". La partícula "como" denota "igualdad", y "junto" remite a la "diferencia" entre ambos, en quienes vive plenamente el mismo Espíritu creador.

30. Lo "masculino" y lo "femenino" diferencian a dos individuos de igual dignidad, que no poseen una igualdad estática, porque lo específicamente femenino es diverso a lo espe- cíficamente masculino22. Ambos se complementan, no sólo desde el punto de vista físico, sino psíquico y ontológico (23). A esta unidad Dios le confía no sólo la procreación (Gn 1,28), sino la construcción de la historia (24). Ahora bien, cada persona no es, en tanto que hombre o mujer, únicamente la mitad de la imagen divina porque es, al mismo tiempo, indivisible (25). No se trata de un antagonismo o rivalidad entre ambos. "Humanidad" significa llamada a la comunión interpersonal. Se logra cuando la persona no se busca a sí misma, sino que se dona. Con todo, existe un conflicto entre el ser y el deber ser, llamado "pecado original" (26).

31. Cuando el hombre ofende la dignidad de la mujer actúa no sólo contra él mismo, sino contra Dios. Si en vez de entregarse, el hombre intenta dominar a la mujer surge opresión que humilla al "co-sujeto", imponiéndose la posesión. Superar el pecado es superar dicha perversión, restableciendo el orden creacional, donde el "humano engendrar" (27) es común al hombre y a la mujer, pero donde ella, como especial "guardiana del ser humano", vive una realidad innegablemente más profunda, pues en su asumir, integra las energías de su cuerpo y de su alma (28).

32. Los fundamentos de la relación hombre y mujer apuntando hacia la esfera matrimonial se iluminan en Efesios 5,21-33: "Sean sumisos unos a los otros en el temor de Cristo". Esta sumisión recíproca supera la injusta discriminación, tradicional, hacia la mujer. Aunque adelante, el texto dirá que el hombre es cabeza de la mujer, ha de entenderse, de igual manera, en alusión a Cristo, pues ser "cabeza", en este sentido, le indica al hombre que ha de entregarse a sí mismo por su mujer29 (Ef 5,25). Cuando el hombre se abaja desde donde él mismo se ha subido, y cuando la mujer sube desde donde ella se ha sumergido o la han querido someter, entonces inician juntos, en el mismo nivel de dignidad, un camino hacia la santidad.

4. Participación femenina en la Sagrada Escritura

33. Para intervenir en la historia, Dios también se ha dirigido a algunas mujeres. El Santo Padre Francisco ilumina este pronunciamiento cuando afirma que "la mujer tiene especial sensibilidad por las cosas de Dios"30. Existen evidencias femeninas en defensa de la vida frágil: cuando el contexto hegemónico demanda muertes infantiles, ella "envuelve la vida entre juncos", depositándola en área de rescate (Ex 2,3.6). Cuando el poder opresor llama a asesinar inocentes, ella inventa alternativas para protegerlos, porque reverencia la divinidad palpitando entre sus manos. Lo testimonian las parteras Sifrá y Puá (Ex 1,17). Aunque se intente "anular" el mal de "quitar la vida antes de nacer", la conciencia de una mujer no lo hace, porque no cancela su disponibilidad para acoger la vida (31).

34. El Espíritu de Dios la capacita como "profetisa". El término "profetisa", del hebreo nebiah, significa "mujer de Dios", "vocera de Dios". Ella inventa alternativas de actuación en una cultura marcada por androcentrismo. Peregrina con panderos en manos, cantando las proezas de Dios a favor de los débiles sociales: Miriam (Ex 15,20), Ana (1Sam 2), Débora, también jueza, con otras mujeres (Jc 4,4; 5,11), Juldá (2Rs 22,14). Sin mucha oportunidad en los santuarios, convierten los caminos y los pozos en lugares para entonar la justicia del Señor.

35. El Magníficat (Lc 1,46-55) es un canto profético. Nace cuando María se siente mirada por Dios. Ofrece criterios para una transformación que recupere la dignidad humana. Además de profetisa, ella es sabia. La sabiduría, en la Sagrada Escritura, tiene rostro de mujer (Pr 3,15). Dios creó la sabiduría antes de cualquier otra criatura (Pr 8,22- 31), para que le asista y acompañe: "Allí estaba yo", "junto a él", "como aprendiz" (Pr 8,27.30). En los nuevos tiempos, como la sabiduría, también María de Nazaret estuvo allí: en un sí fecundo, donde faltaba el vino, a los pies de la cruz. junto a él (32). La mujer se encuentra en el mismo co- razón del acontecimiento salvífico. Si para sellar su Alianza, Dios había elegido hombres, en los nuevos tiempos se fijó en María (33). Ella abrió las puertas de la dignidad a las mujeres de todos los tiempos.

36. Jesús inaugura una nueva masculinidad, desvelando deseos hasta entonces ocultos de Dios. En una época machista, la práctica de Jesús fue decisiva para significar el valor de la mujer: habló con ellas (cf. Jn 4,27), tuvo singular misericordia con las pecadoras (cf. Lc 7,36-50; Jn 8,11), las curó (cf. Mc 5,25-34), las reivindicó (cf. Jn 8,1-11), las eligió como primeras testigos de la resurrección (cf. Mt 28,9- 10), las incorporó al grupo de personas que le eran más cercanas (cf. Lc 8,1-3)34. Les enseñó despreocupándose de las reglas judías (cf. Lc 10,31). El amor incondicional de ellas por el Maestro quedó explícito en la fidelidad a los pies de la cruz (cf. Jn 19,25).

37. Las frases que Jesús dirige a la mujer se extienden también al escenario femenino dominicano: "Hija, tu fe te ha salvado" (Mc 5,34); "Vete en paz y queda curada de tu enfermedad" (Mc 5,34); "Muchacha, a ti te digo, levántate" (Mc 5,41); con mucha compasión dijo a la viuda de Naín "No llores" (Lc 7,13); a la cananea: "Mujer, grande es tu fe, que te suceda como deseas" (Mt 15,28); "Marta: te preocupas y te agitas por muchas cosas" (Lc 10,41); "María ha elegido la mejor parte, que no le será quitada" (Lc 10,42); "Velen porque no saben ni el día ni la hora" (Mt 25,13); "Mujer, quedas libre de tu enfermedad" (Lc 13,13); "Es hija de Abraham" (Lc 13,16); "No se asusten" (Mc 16,6); a la mujer adúltera: "Tampoco yo te condeno. Vete, y no vuelvas a pecar" (Jn 8,11); "El demonio ha salido de tu hija" (Mc 7,29); a la mujer del pozo de Jacob: "Dame de beber" (Jn 4,7); "Si conocieras el don de Dios" (Jn 4,10); "Créeme, mujer.Dios es espíritu" (Jn 4,24); "Yo soy, el que está hablando contigo" (Jn 4,26); "No ha muerto, está dormida" (Lc 8,52); "Levántate" (Lc 8,54); "Mujer ahí tienes a tu hijo" (Jn 19,26); a las mujeres que fueron al sepulcro: "¿Por qué buscan entre los muertos al que está vivo?" (Lc 24,5); "Mujer, ¿por qué lloras?" (Jn 20,13); "No teman. Vayan y avisen" (Mt 28,10).38. En los Hechos de los Apóstoles, y en escritos de Pablo, queda explícito el hecho de la participación de la mujer en la génesis del cristianismo: miembro activo en la comunidad (Hch 1,14), profetisa (Hch 21,9), diaconisa (Rm 16,1)35, colaboradora (Rm 16,3), afanosa por el Evangelio (Rm 16,6), compañera de prisión (Rm 16,7), trabajadora por el Señor (Rm 16,12), etc. Lo decisivo para entonces era la comunión con el único cuerpo de Cristo (1Cor 12). Así lo fundamenta el Bautismo, puerta de entrada a la santidad de Dios (Gal 3,28).

5. Realidades y horizonte de la mujer dominicana en la Iglesia Católica

39. En nuestro territorio nacional, el 48% de las mujeres, en edad de 15 a 49 años, se declaran miembros de la Iglesia católica. Un 20%, de la comunidad protestante, y un 28% se identifica sin religión36. La realidad de la mujer en la Iglesia católica dominicana no está separada de la realidad que vive en nuestra Iglesia universal. Las enseñanzas del Concilio Vaticano II consideran que ha llegado la hora en que la vocación de la mujer se cumple, adquiriendo en el mundo una influencia jamás alcanzada (37).

40. Estudiosas católicas han analizado que, desde entonces, existen dos vertientes centrales sobre la reflexión mujer-Iglesia. Una de ellas, la más profundizada, basada en cimientos antropológicos y teológicos sobre su dignidad personal. Otra, menos escrutada, sobre su participación directa en la vida y misión de la Iglesia (38). Se observa una evolución, en este sentido, en los documentos eclesiales: Puebla (1979) trató sobre la realidad deshumana de la mujer (39). En el Documento de Santo Domingo (1992) se incorporaron, al respecto, objetivos pastorales40. Aparecida (2007) profundizó en las propuestas de renovación cultural y eclesial en cuanto a la mujer se r efiere (41).

41. Con el Pontificado del Santo Padre Francisco se ha impulsado la directriz más carente, la participación de la mujer. Su perfil mariano ha influenciado en la manera de entender y de ser Iglesia. Él considera que ninguna otra criatura ha visto brillar sobre ella el rostro de Dios como María, que dio un rostro humano al Verbo eterno, para que todos lo puedan contemplar. Para él son inseparables Cristo, su Madre y la Iglesia. No entiende la salvación realizada por Jesús sin considerar la maternidad de la Iglesia. (42) No entiende una Iglesia sin mujeres.

42. El pensamiento del Santo Padre es para esta Iglesia peregrina en República Dominicana, horizonte y desafío. Considera tarea una teología y un papel activo de la mujer en la Iglesia. Lamenta que se confunda el "servicio" con la "servidumbre" en lo que toca a la función que desempeña. Las quiere en perspectivas de decisiones arriesgadas. Celebra su presencia en comisiones de producción de pensamiento, pero asegura "hacen falta otras". (43) Para él, la Iglesia es mujer, es "la Iglesia", no "el Iglesia" (44).

43. El Santo Padre apuesta por una presencia implicada en responsabilidad pastoral, acompañamiento espiritual, re- flexión teológica, etc. Ha incorporado mujeres en la comisión teológica internacional, en la que investiga las finanzas vaticanas, y en la de protección a menores. Sostiene que las mujeres no deben ser invitadas, sino participantes a título pleno. Afirma que el no ejercicio sacerdotal, no las minimiza ante el varón, puesto que "en la concepción católica la Virgen es superior a los apóstoles" (45). Son muy significativas sus declaraciones: "La Iglesia reconoce el indispensable aporte de la mujer en la sociedad, con una sensibilidad, una intuición y unas capacidades peculiares que suelen ser más propias de las mujeres que de los varones. [.] Reconozco con gusto cómo muchas mujeres comparten responsabilidades pastorales junto con los sacerdotes, contribuyen al acompañamiento de personas, de familias o de grupos y brindan nuevos aportes a la reflexión teológica. Pero todavía es necesario ampliar los espacios para una presencia femenina más incisiva en la Iglesia. [.] y en los diversos lugares donde se toman las decisiones importantes, tanto en la Iglesia como en las estructuras sociales" (46).

44. Actualmente, nuestro país cuenta con más de 100 congregaciones femeninas. Este fermento del Reino de Dios posee la dirección, en diversos puntos del país, de numerosos centros: educativos (colegios, escuelas, técnico vocacionales, bibliotecas, institutos superiores, universidades); asistenciales (albergues, guarderías, comedores, estancias, hogares escuelas, sanatorios, asilos, orfanatos, casas de promoción, formación y capacitación de la mujer necesitada); sanidad (hospitales, clínicas, atención primaria, consulto- rios, dispensarios, farmacias, boticas, hospicios); espiritualidad (casas de convivencia, oración, formación integral; comunicación (estaciones de radios, revistas, periódicos, televisión). Las religiosas van donde muchos no pueden llegar. Este trabajo, similar al "fermento en la maza", es comparado a la acción de María, "mujer que transforma una cueva de animales en la casa de Jesús (47).

45. La Iglesia dominicana ha tenido, en los últimos años, la formación de laicos y laicas, como prioridad pastoral. Ellas, ministras extraordinarias de la Comunión, animadoras de asamblea y comunidad, acólitas, servidora del altar, sacristanas, misioneras, catequistas, predicadoras, etc., se integran a las Escuelas de Teología Pastoral para Laicos, en diversos centros diocesanos. Esta capacitación, generadora de una nueva visión eclesial y teológica, las hace madurar en su fe y cuestionamientos. Mientras buscan respuestas asumen roles con mayor seguridad y eficacia, desde el consejo parroquial hasta la dirección de comisiones pastorales nacionales. Formando parte del Consejo del Instituto Nacional de Pastoral (INP), enriquecen el pensamiento, la reflexión, la producción de contenido teológico, e iluminan en las tomas de decisiones. Donde hay mujeres, la Iglesia tiene pies y camina. Eso lo testimonian las que están al frente, como "secretarias", de las vicarías de pastoral diocesanas.

46. Hace ya mucho tiempo que nuestro Seminario Pontificio Santo Tomás de Aquino ha abierto las puertas de sus cátedras bíblicas y teológicas a mujeres profesionales del área. De igual manera, mediante las universidades católicas, se inauguran proyectos de estudios superiores favorables a la formación superior de laicas y religiosas.

47. Las mujeres en la Iglesia protestante, también se han destacado en el seguimiento y consejería de persona a persona. Van adquiriendo responsabilidades como líderes y pastoras, estudiosas de su historia para descubrir los aportes que han hecho en la reforma protestante48. Como las católicas, intentan leer la Sagrada Escritura con ojos, mente y corazón de mujer.

Conclusión

48. Después de este breve recorrido, reiteramos nuestra invitación a dar gracias a Dios por el tesoro que nos ha ofrecido y actualmente nos ofrece en cada mujer de nuestro pueblo.

49. Invitamos a todos a respetar su dignidad y, especialmente, a educar a niños, adolescentes y jóvenes para que hagan lo mismo. ¡Nada de violencia contra la mujer, que no seamos capaces de dañar tan hermosa obra del Creador!

50. Pedimos a las autoridades mantenerse vigilantes, para que la eficaz aplicación de la ley impida a los violentos hacer más daño a una parte tan vital de nuestra sociedad.

51. Llamamos a las mujeres, así como a los hombres, a procurar la gracia de Dios que consolida la dignidad de todos, para que de ese modo superemos nuestras dificultades y desterremos de entre nosotros todas aquellas cosas que hieren la dignidad femenina y desdicen de nuestra condición de hijos de Dios.

52. Confiamos en la toma de conciencia de nuestras autoridades y de toda la sociedad, a fin de que se detenga ya la perversa pretensión a favor del crimen de niños y niñas inocentes que claman con piedad desde el vientre de su madre que les dejen nacer; niños y niñas entre los que se podrían encontrar futuros presidentes, futuros hombres y mujeres de ciencia, héroes y heroínas del pueblo dominicano.

53. Elevamos nuestras súplicas al Dios de la misericordia por todas aquellas mujeres que han sido empujadas a dar muerte a sus hijos en su propio vientre y tienen que cargar con el Síndrome Post-Aborto, para que la misericordia de Dios le sane y reconforte, a la vez que les ayude a valorar, amar y respetar la vida.

Que la Virgen Santísima, Nuestra Señora de la Altagracia, Madre del Salvador, interceda por nosotros.

Santo Domingo, 21 de enero de 2017, fiesta de Nuestra Señora de la Altagracia.

Les bendicen,

+Nicolás de Jesús Cardenal López Rodríguez,
Arzobispo Emérito de Santo Domingo,
+Francisco Ozoria Acosta,
Arzobispo Metropolitano de Santo Domingo,
Primado de América
+Freddy Antonio de Jesús Bretón Martínez,
Arzobispo Metropolitano de Santiago de los Caballeros
+Gregorio Nicanor Peña Rodríguez,
Obispo de la Altagracia, Higüey
Presidente de la Conferencia del Episcopado Dominicano
+José Dolores Grullón Estrella,
Obispo de San Juan de la Maguana
Vicepresidente de la Conferencia del Episcopado Dominicano
+Diómedes Espinal De León,
Obispo de Mao-Montecristi
+Julio César Corniel Amaro,
Obispo de Puerto Plata
+Víctor Emilio Masalles Pere,
Obispo Auxiliar de Santo Domingo
Obispo Electo de Baní
+Fausto Ramón Mejía Vallejo, +Andrés Napoleón Romero Cárdenas,
Obispo de Barahona
+Héctor Rafael Rodríguez Rodríguez,
Obispo de La Vega
+Rafael Leonidas Felipe Núñez,
Obispo Emérito de Barahona
Administrador Apostólico de San Pedro de Macorís
R. P. José Ulises Botello,
Administrador Diocesano de Baní

NOTAS:

20 Cf. Catecismo de la Iglesia Católica (1992), 356.358.
21 Cf. Catecismo de la Iglesia Católica, 369.
22 Cf. Juan Pablo II , Exhort. ap. postsin. Christifideles laici (1989), 50.
23 Cf. Juan Pablo II , Cart. ap. Mulieris dignitatem (1988) ,11.
24 Cf. Juan Pablo II , Carta a las mujeres (1995), 8.
25 Cf. Gerhard Ludwing, Universidad Católica de Ávila. Cátedra de Estudios
sobre la Mujer, 9 de diciembre 2014 (http://www.laici.va/content/laici/es/
sezioni/donna.html).
26 Cf. Joseph Ratzinger, La mujer, custodia del ser humano, 1988, 2.
(http://www.laici.va/content/laici/es/sezioni/donna.html).
27 Cf. Juan Pablo II , Cart. ap. Mulieris dignitatem (1988) ,11.
28 Cf. Joseph Ratzinger, La mujer, custodia del ser humano, 5.
29 Cf. Joseph Ratzinger, La mujer, custodia del ser humano, 3.
30 Cf. Francisco, Entrevista en el Viaje de retorno de la Jornada Mundial de La
Juventud, Río 2013.
31 Cf. Juan Pablo II , Cart. ap. Mulieris dignitatem, 4. "La Iglesia rechaza con
todas sus fuerzas las intervenciones coercitivas del Estado en favor de la
anticoncepción, la esterilización e incluso del aborto" (Relación final del
Sínodo de los Obispos al Santo Padre Francisco, XIV Asamblea General
Ordinaria, octubre 2015, n. 63.
32 Cf. Nuria Calduch-Benages, María de Nazaret y la Sabiduría de Israel:
resonancias bíblicas. Vida Religiosa, 91, 2001, 30-31. (http://www.laici.va/
content/laici/es/sezioni/donna.html).
33 Cf. Juan Pablo II , Cart. ap. Mulieris dignitatem (1988) ,11.
34 Cf. V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe:
Aparecida (2007) 451.
35 "Aunque es utilizada aquí la forma masculina de diakonos, no se puede
concluir que ésta designe ya la función específica del «diácono»; de una
parte, porque en este contexto diakonos significa aún en sentido muy general
servidor y, de otra parte, porque la palabra «servidor» no posee un sufijo
femenino, sino que posee un artículo femenino. Lo que parece seguro es
que Febe ejerció un servicio en la comunidad de Cencreas, reconocido y
subordinado al ministerio del Apóstol" (Comisión Teológica Internacional,
El diaconado: evolución y perspectivas (2002), 4.
36 Cf. Conferencia del Episcopado Dominicano: Informe al CELAM, 2015.
Estadística corresponde al año 2013.
37 M ensaje del Concilio a las mujeres, 8 diciembre, 1965. Cf. Juan Pablo II,
Cart. ap. Mulieris dingitatem, introducción, 8.
38 Cf. Ana María Vega Gutiérrez, La participación de la mujer en la Iglesia: uno
de los desafíos más importantes para la Iglesia del Siglo XXI. Universidad de
La Rioja, España. (http: //www.laici.va/content/laici/es.html.>br> 39 Cf. III Conferencia del Episcopado Latinoamericano: Puebla (1979) 299.
419. 443. 834. 849.
40 Cf. IV Conferencia del Episcopado Latinoamericano: Santo Domingo
(1992) 106. 104-110.
41 Cf. V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe:
Aparecida (2007) 451.
42 Cf. Monseñor Ramón Benito De la Rosa y Carpio, "Así lo dijo el Papa Francisco
sobre la Virgen María en el año 2015". Periódico El Caribe, 29/10/16.
43 Cf. Papa Francisco, Discurso a la Comisión Teológica Internacional.
Diciembre, 2015.
44 Cf. Papa Francisco, Discurso al Pontificio Consejo de Cultura. Febrero,
2015.
45 Cf. J. Bergolio y A. Skorka, Sobre el cielo y la tierra, 101. Ana María Vega
Gutiérrez, La participación de la mujer en la Iglesia (http://www.laici.va/
content/laici/es.html.).
46 Francisco, Exhort. ap. Evangelii gaudium, 103.
47 Cf. Francisco, Exhort. ap. Evangelii gaudium (24 noviembre 2013), 286.
48 Entrevista realizada al teólogo protestante Felipe Rincón, profesor de la
Universidad Nacional Evangélica, Santo Domingo, nov. 2016.