REFLEXIONES SOBRE
LAS LETANÍAS LAURETANAS

10.- COMENTARIOS A LAS LETANÍAS (Séptima Parte)

VII.- Siguen cuatro invocaciones implorando la protección de María a los seres humanos:

Salud de los enfermos

Esta es una advocación mariana de larga tradición cristiana. Del siglo III es la siguiente oración, escrita en un papiro que se encontró el año 250 en la vieja ciudad egipcia de Oxirinoco y que es la oración más antigua a la Santísima Virgen, la cual confirma lo dicho: "Bajo tu amparo nos acogemos, santa Madre de Dios, no deseches las súplicas que te dirigimos en nuestras necesidades, antes bien, líbranos de todo peligro, ¡oh, siempre Virgen, gloriosa y bendita".

Existe una tradición de la Iglesia oriental que invoca a María como salud de los enfermos y tesoro inagotable de curación. También encontramos múltiples advocaciones marianas que manifiestan la fe del pueblo en María ante las enfermedades; entre otras, están: Nuestra Señora de los Remedios, Nuestra Señora de la Salud de los Enfermos y Nuestra Señora de los Desamparados.

En el Antiguo Testamento se veía la enfermedad como un castigo de Dios, lo cual rectificó Jesús (Juan 9:2-3). Los Santos Padres consideraban la enfermedad no tanto los males del cuerpo cuanto los males del alma; o sea, el pecado que aparta al ser humano de Dios. María muestra el rostro materno de Dios del que hablaba el papa Juan Pablo I (1978) en su alocución del 10 de septiembre de 1978. A María se le ve cercana a la vida del creyente, a sus necesidades, angustias y alegrías. Se le mira como madre solícita que atiende las peticiones de sus hijos en sus enfermedades corporales y necesidades espirituales. Por eso monseñor Fulton J. Sheen afirma: "[.] el amor de madre es la clave para el amor de Dios".

Refugio de los pecadores

Los cristianos concebimos a María como Madre del Salvador y Madre nuestra. La experiencia o la visión que tenemos de nuestra madre se la aplicamos a la Virgen. De aquí que acudamos a ella como refugio en nuestras necesidades. Me parece que el ícono de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro ilustra muy bien esto. Jesús está en brazos de la Virgen y tiene el calzado suelto porque, huyéndole a alguien o algo, se refugió en los brazos maternales de María. También la imagen de Nuestra Señora de la Providencia muestra lo dicho, ya que el Niño Jesús duerme plácidamente en el regazo de la Virgen, mientras ella le vela el sueño.

San Bernardo, en un Sermón sobre la Asunción de la Bienaventurada Virgen María, nos da confianza para que acudamos a ella: "¿Quién es capaz de comprender, oh Virgen bendita, la anchura y largura, la altura y profundidad de tu misericordia? Su largura cubre durante toda la vida a cuantos la invocan. Su anchura llena el mundo entero, y a toda la tierra llega su misericordia. Su altura es tal que logró restaurar la ciudad celeste; y su profundidad obtuvo la redención a los que vivían en tinieblas y en sombras de muerte".

María es la intercesora por excelencia ante su hijo. ¿Qué le podrá negar a ella? Creo que en las bodas de Caná se aprecia muy bien esto. En la Iglesia existe la advocación mariana Nuestra Señora Refugio de los Pecadores, cuya fiesta se celebra el 4 de julio. Se escogió esa fecha porque el papa Clemente XI (1700-1721) la coronó el 4 de julio de 1719 como abogada, auxiliadora y mediadora ante Cristo.

Asimismo, tenemos la advocación de María Auxilio de los Cristianos que san Juan Bosco y su familia salesiana siempre han promovido. El papa Pío VII (1800-1823) estuvo prisionero de Napoleón en el Castillo de Fontaibleau, Francia. Diariamente, durante los cinco años de su cautiverio, rezó a María Santísima, Auxilio de los Cristianos, para que protegiera a la Iglesia. El 24 de mayo de 1814, el Papa volvió a Roma y al año siguiente, para perpetuar su regreso, instauró el 24 de mayo la fiesta de María Auxiliadora, porque ella ha defendido a la Iglesia de los mahometanos, los turcos, los herejes, los revolucionarios y todos los que la han combatido.

Consuelo de los afligidos

Consolar al afligido es una de las obras de misericordia y uno de los deberes de los cristianos. María llevó en su seno al Hijo de Dios, que es fuente inagotable de la misericordia. Ella es consuelo de la afligida humanidad que había sido condenada por el pecado. A través de ella, Dios envió el consuelo a nuestro Redentor en el Calvario. Ella consoló a los discípulos que, medrosos y desalentados, lloraban la muerte del Maestro. Ella mantuvo viva la llama de la fe en la primitiva Iglesia. San Bernardo, en un Sermón sobre la Santísima Virgen María, nos dice: "Si la sigues, no te desviarás; si recurres a ella, no desesperarás. Si la recuerdas, no caerás en el error. Si ella te sostiene, no vendrás abajo. Nada temerás si te protege; si te dejas llevar por ella, no te fatigarás; con su favor llegarás a puerto. De modo que tú mismo podrás experimentar con cuánta razón dice el Evangelista: y la Virgen se llamaba María".

En Turín, Italia, existe un santuario mariano bajo la advocación de Madre del Consuelo, cuya festividad se celebra el 20 de junio. La oración colecta de la celebración litúrgica asume muy bien el porqué a María se venera bajo dicho título: "Oh Dios, que por medio de santa María, enviaste a tu pueblo el Consuelo, que es Jesucristo, nuestro Señor, concédenos, por intercesión de la Virgen, estar llenos de todo consuelo para que podamos consolar a nuestros hermanos. Por nuestro Señor Jesucristo".

Recordemos, asimismo, que desde el siglo XIII se venera a María como Nuestra Señora de la Merced o Madre de Misericordia y Consuelo de los Afligidos. San Pedro Nolasco fundó en Barcelona el 10 de agosto de 1218 la Orden de la Merced, con el fin de rescatar a los cristianos cautivos de los mahometanos, recogiendo limosnas para pagar el rescate que pedían lo captores y en numerosos casos intercambiándose los miembros de la orden por los prisioneros.

Auxilio de los cristianos

Este título mariano es muy antiguo, pues ya en el siglo IV, san Juan Crisóstomo (347-407) en una de sus célebres homilías lo emplea: "Tú, María, eres auxilio potentísimo de Dios." En Ucrania se celebra la fiesta de María Auxiliadora el 1º de octubre desde el año 1030, ya que en esa fecha se libraron de la invasión de una tribu de bárbaros paganos acudiendo a María. El papa León XIII en la encíclica Supremi Apostolatus del año 1883 destaca la protección de la Virgen al ser humano: "En tiempos críticos y angustiosos ha sido siempre [María] el principal y habitual cuidado de los católicos refugiarse bajo la égida de María y ampararse a su maternal bondad, lo cual demuestra que la Iglesia católica ha puesto, siempre y con razón, en la Madre de Dios toda su confianza".

San Pío V (1566-1572) lo inserta en las letanías, para recordar la protección de María en la célebre batalla de Lepanto, el domingo, 7 de octubre de 1571, cuando el ejército de la cristiandad comandado por don Juan de Austria derrotó a los turcos otomanos. Al año siguiente, instituye en ese día la fiesta de Nuestra Señora de las Victorias. En 1573 el papa Gregorio XIII (1572-1585) la cambia por la fiesta a Nuestra Señora del Rosario.

Dr.Roberto Fernández Valledor

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