¿SE PUEDE ACUDIR A LOS
SANTOS POR AYUDA?

Uno de los puntos que más atacan algunos sectarios es la devoción que los católicos muestran por los santos.

En eso, y con el afán de separarse de nosotros, se muestran totalmente cerrados, acusándonos de nada menos que de idolatría.

No hay la menor duda de que existen personas que tienen una idea equivocada de la devoción a los santos, rindiéndoles un culto exagerado, aunque no creo que llegue jamás a la adoración, como si se tratara de "dioses". No hablo, desde luego, de los paganos que se hacen pasar por católicos.

Con todo, la Iglesia jamás nos ha enseñado algo incorrecto con respecto a los santos. Lo que Ella nos dice es, además, muy sensato, pues se trata de la natural admiración que inspira una persona que vive su fe y las virtudes cristianas en forma heróica.

Los primeros cristianos se sintieron profundamente impresionados por el testimonio de fe de los mártires, profesando por ellos un cariño muy especial. Y, ¿cómo no habrían de sentirlo? Ellos eran el ejemplo más grande de seguimiento de Jesús. Eran unos verdaderos héroes, y como tales se les honraba.

Luego se tuvo el mismo afecto y veneración por los que se distinguieron en la forma de vivir el amor y el servicio a Dios y al prójimo. Por eso los santos son presentados por la Iglesia como héroes y ejemplos, que merecen ser alabados, así como la Escritura alaba a los patriarcas y profetas del Antiguo Testamento.

¿Acaso no sentían los israelitas una admiración y gran afecto por Abraham, Isaac, Jacob, Moisés, Samuel, David y todos aquellos de los que se pregonaba la santidad y la forma en que fueron fieles a Dios?

Eso mismo hicieron los cristianos con los apóstoles, los mártires y otros grandes discípulos de Jesús. Y cuando desapareció el peligro de adorar las estatuas, cosa muy común en la Antigüedad, no tuvieron a menos rendir homenaje a los héroes de la fe por medio de imágenes que los representaran y recordaran.

Nunca la Iglesia ha atribuido a los santos poder alguno. Ellos nada tienen para darnos. Sólo su ejemplo y su intercesión. Cuando acudimos a ellos lo hacemos a sabiendas de que lo que sí pueden es orar por nosotros ante Dios. Y eso nos basta.

¿Acaso no podemos orar aquí en la tierra los unos por los otros? Pues con más razon pueden los santos en el cielo interceder por quienes los recuerdan como los grandes baluartes de santidad, fe y amor.

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