SAN ALBERTO MAGNO,
OBISPO Y DOCTOR DE LA IGLESIA

Alberto de Bollstaedt nació en Laningen (Suavia), en 1206.

Su padre era oficial en el ejército de Federico II.

A la edad de 16 años, en 1222, pasa a la Universidad de Padua a proseguir sus estudios.

Fue allí donde, ganado por la predicación de Jordán de Sojonia, primer suceso de Santo Domingo a la cabeza de la Orden de los Hermanos Predicadores, entra en el noviciado en 1223.

Desde el principio se hace notar por su espíritu de desprendimiento de los bienes terrenos, una verdadera pasión por el estudio y una tierna devoción a la Santísima Virgen.

Lector de teología, enseña sucesivamente en las facultades de Colonia, Hidesheim, Friburgo de Brisgovia, Ratisbona, Estrasburgo.

En l240 se le halla en el convento de Santiago en París. Allí conquista en l244 el grado de Maestro en teología, y allí permanece hasta el año de 1248. En esta fecha viene a ser Regente del "Studium generale" de Colonia. De aquí el nombre de Alberto de Colonia con el que a veces se le designa. Allí distingue entre sus alumnos al joven Tomás de Aquino.

De 1254 a 1257 el Maestro Alberto desempeña las funciones de Privincial de los Hermanos Predicadores de Alemania.

Llamado entonces a Roma para defender a las Ordenes Mendicantes contra pérfidos ataques de Guillermo de Saint-Amour, Alberto es retenido en la Corte pontificia para enseñar Sagrada Escritura a los prelados y clérigos de la Curia.

Después del capítulo general de la Orden celebrado en Valenciennes en 1259, al cual es llamado con sus dos más brillantes discípulos, Santo Tomás de Aquino y Pedro de Tarentaise (el futuro Papa Inocencio V), Alberto es nombrado Obispo de Ratisbonne (año de l260).

Pero en l262 presenta su dimisión, por sentirse hecho mucho más para la enseñanza de la filosofía y de la teología que para la administración de una diócesis.

A petición del Papa Urbano VI, Alberto predica la Cruzada en Alemania (1263-1264). Luego se le encarga en Wurtsburgo de una misión delicada de conciliación entre el Obispo y la comuna.

En 1274 toma lugar entre los Padres del segundo Concilio General de Lyon.

En fin, se dedica de nuevo a su cátedra de teología en el Convento de Colonia. Momentáneamente la deja doce años más tarde, en 1277, para ir a París a sostener contra ciertos miembros de la universidad la doctrina de su antiguo amigo y discípulo Tomás de Aquino, que ya le había precedido en la tumba.

Agotado ya en esta época, el Maestro Alberto vivió todavía algunos años en una especie de "noche del espíritu", casi extinguidas su maravillosa inteligencia y su predigiosa memoria. A los innumerables discípulos y admiradores que persistían en ir a consultarlo, se contentaba con responderles: "Ya no existe Alberto; Alberto ya no es Alberto".

Murió en 1280, a la edad de 74 años.

Beatificado desde 1622 por el Papa Gregorio XV, no se sabe bien por qué tuvo que esperar hasta 1931 la canonización, a la que el Papa Pío XI agregó de una vez el título de Doctor.


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