24 DE OCTUBRE
SAN ANTONIO MARÍA CLARET

San Antonio María Claret nace el 23 de diciembre del 1807 en el pueblo de Sallent, a 51 kilómetros de Barcelona. Para los que no tienen ni idea de esta población, diremos que es una villa trabajadora de unos 2.000 habitantes, esencialmente textil, donde precisamente el padre de Antonio tenía una pequeña fábrica de tejidos.

Sus primeros estudios los hizo en el mismo Sallent, reforzados por clases particulares. Ya desde muy joven, como era costumbre en aquellos tiempos, empezó a trabajar de tejedor, demostrando una capacidad precoz en este ramo. Como que tenía mucha facilidad para el dibujo, hizo innovaciones en los telares y en la belleza de los dibujos. Sus padres, al comprobar las cualidades que demostraba su hijo, lo enviaron a Barcelona a la edad de 18 años, con el fin de perfeccionarse en la fabricación.

Los inicios de su vocación religiosa

Abandona Barcelona y se dirige a Sallent para comunicar a su familia su decisión de hacerse religioso.

Entra en el seminario de Vic el 29 de septiembre de 1829, a la edad de 21 años, pero al concluir su primer año de estudios, decide abandonar el centro para hacerse cartujano. Así, se dirige a la Cartuja de Montalegre, entre los pueblos de Montgat y Tiana, en la comarca del Maresme (Barcelona), pero una fuerte tempestad le impide llegar. Vuelve al seminario de Vic, un centro de buen nivel intelectual en aquella época, donde comparte estudios con Jaume Balmes y otros compañeros que, como él, después serían obispos o sacerdotes ilustrados. Antonio cultiva seriamente la ciencia y la virtud: resiste pruebas, tentaciones... Es ordenado de sacerdote en 1835, un año conocido por los incendios de conventos, monasterios y muy pronto de la supresión de órdenes religiosas.

Sus primeros años de sacerdote y de predicador

Claret, a sus 33 años, deja la Compañía de Jesú, a la que habia entrado solo meses antes, y vuelve a España donde sería designado como sacerdote Regente del pueblo de Viladrau (Barcelona) en el macizo del Montseny. Allí va ampliando sus predicaciones y visita enfermos, inválidos... Incluso se dedica a curar enfermos gracias a remedios naturales que él mismo aprendió de un famoso herbolario de Barcelona. Después de un tiempo en Viladrau, recorre diferentes pueblos de las comarcas de Catalunya para predicar. Lleva una vida muy austera, en su autobiografía, él mismo explica que "Dinero nunca llevaba, ni quería".

Claret: editor y fundador

Ya de regreso a Catalunya, San Antonio María Claret se da cuenta que para predicar y evangelizar, hay que buscar otros medios, que con la palabra hablada no es suficiente. Hace falta la palabra escrita: funda la Editorial Librería Religiosa (hoy conocida como Editorial Claret). Se distribuyen millones de estampas escritas, folletos, libros... Con la intención de promocionar y preparar a misioneros que vivan en comunidad, el 16 de julio de 1849, funda junto a sus colaboradores la Congregación de Misioneros de Corazón de María (hoy llamados Claretianos). En un principio nace como asociación sacerdotal cuyos miembros viven en comunidad y se entregan a la evangelización itinerante. Con el paso de los años se transformará en instituto canónico de vida consagrada (no necesariamente sacerdotes) y con la aceptación de los tres votos: pobreza, celibato y castidad.

Claret: arzobispo de Santiago de Cuba

En 1849 Claret recibe el nombramiento de Arzobispo de Santiago de Cuba (entonces Cuba era una colonia española), decisión que asusta al santo, al menos así lo escribe en su autobiografía: "Espantado del nombramiento, no quise aceptar por considerarme indigno e incapaz de tan grande dignidad; por no tener ni la ciencia ni las virtudes necesarias; y, reflexionando después más detenidamente, pensé que, aunque tuviese ciencia y virtud, no debía abandonar la Librería Religiosa y la Congregación que acababa de nacer". Por mucho que Antonio quisiera quedarse en España, al final tuvo que obedecer. La ceremonia de consagración como obispo se hizo en Vic el 6 de octubre de 1850, curiosamente día de la onomástica de San Bruno, fundador de la Orden Cartujana, aquella primera congregación en la que pensó pertenecer. Dos días después, el ya monseñor Claret acude a Madrid para realizar los trámites burocráticos y recibir el palio (recuerda que en este caso, el palio es una especie de tela, parecida a una "bufanda" que identifica a un obispo, arzobispo o Papa). El 22 de octubre de 1850 la Reina le concede la gran Cruz de Isabel la Católica; pero curiosamente Antonio María Claret se va sin haber pagado los 3.000 reales que se requieren para tener esta distinción. A él le parece un delito gastar tanta cantidad de dinero cuando ahorra avaramente para socorrer a los pobres y regalar libros. Parece que un devoto madrileño pagó dicha cantidad por él. Otro dato curioso, el 27 de aquel mismo mes, llegó tarde a una audiencia con la familia real española porque estaba predicando en la Iglesia de los Italianos de Madrid!.

El 28 de diciembre de 1850 embarca junto a trece colaboradores rumbo a Cuba desde el puerto de Barcelona. Durante siete años, Claret a parte de misionar y predicar, lucha contra el tráfico de esclavos, denuncia los abusos de ciertas autoridades coloniales, lucha para hacer una sociedad más justa, ayuda a los pobres y a los más necesitados... Y por lo que se refiere a temas relacionados con la Iglesia, es el precursor de los cursos de renovación y formación permanente: allí donde hay dos o más sacerdotes establece tres conferencias cada semana; todos los sacerdotes han de pasar todos los años un mes en el seminario cursando algunos estudios... y establece, entre otras cosas, que todos los sacerdotes cubanos realicen ejercicios espirituales de diez días. Claret es también un gran conocedor y devoto de la Sagrada Escritura, hasta tal punto que regala un ejemplar a cada uno de los sacerdotes de su diócesis de Santiago de Cuba.

La fundación de las Cajas de Ahorros

Lo más curioso de Claret en su estancia en Cuba es que ¡funda una especie de Cajas de Ahorros! Lo escribe así el propio santo es su autobiografía: "Para los pobres compré una hacienda en la ciudad de Puerto Príncipe. El plan de esta obra era recoger a los niños y niñas pobres, que muchos de ellos se pierden por las calles pidiendo limosna. Allí se les había de enseñar religión, leer, escribir, etc, y después, arte u oficio, el que quisieren. Una hora no más cada día, los niños habían de trabajar en la hacienda y con esto se podían mantener con las viandas que producía la misma hacienda; y todo lo demás que ganasen se había de echar en la Caja de Ahorros. De manera que, cuando saliesen de aquella casa, habían de tener instrucción y además habían de haber aprendido algún arte u oficio, y se les había de entregar lo que ellos hubiesen ganado". Es por ese motivo, que Antonio María Claret es el protector de las Cajas de Ahorro.

Claret es nombrado asesor de la Reina

La voz de denuncia que impartía nuestro amigo le llevó a sufrir diferentes atentados. Rápidamente le llaman para que vuelva a España, y más concretamente a Madrid, para hacer de guía moral y espiritual de la Reina Isabel II y de su corte. Es el momento que funda la Academia de San Miguel, una organización de seglares que aglutina a escritores, artistas y personas que se comprometen a encarnar los valores evangélicos, y proyecta también el Ejército del Corazón de María. Claret trabaja igualmente en el proyecto de construcción de las bibliotecas populares parroquiales. Pero por encima de todo, su máxima dedicación en Madrid, fue para los más pobres, que visitaban su casa diariamente. Así, el 1 de octubre de 1857, escribe en su autobiografía: "La multitud de pobres me comen vivo. Por la tarde y noche, me ocupo de visitar a los enfermos, presos u otros establecimientos de caridad". Incluso vende su pectoral de plata (crucifijo que llevan los obispos en el pecho) para poder socorrer a un hombre enfermo.

Acompaña a la Reina en todos los viajes que realiza por España. Unos viajes que Antonio aprovecha para predicar en todas la ciudades. Para él, aquellos, eran "viajes misioneros". En agosto de 1859 es nombrado Presidente del Escorial; repara los desperfectos de aquel edificio y lo dota con los medios pedagógicos y bibliográficos más modernos con una biblioteca de 6.500 libros. Su meta es convertirlo en un centro que sirva como modelo para que se formen grandes sacerdotes y seglares. También funda en El Escorial, una comunidad de sacerdotes que viven bajo la regla de San Agustín. Como dato curioso, proyecta la construcción de una catedral para Madrid, pero los políticos le destruyen su plan.

Claret perseguido

Pero Claret también tiene sus perseguidores, los intentos de asesinato son reiterados, ya que según sus detractores, actúa de manera determinante en política como asesor de la reina. Era entre los años 1868 y 1870, cuando escribe en su autobiografía: "Antes era admirado, apreciado y hasta alabado por todos, y ahora, a excepción de muy pocos, todos me odian y dicen que el Padre Claret es el peor hombre que jamás ha existido y que soy la causa de todos los males". Alguna prensa de humor le llama el "Padre Clarinete", lo ridiculizan, lanzan sátiras en injurias sobre él... falsifican sus libros, sus escritos salen distorsionados en los periódicos ... La calumnia contra nuestro santo traspasa las fronteras de España y llega también a Francia, Inglaterra, Italia y Alemania.

Claret en Roma y en el Concilio Vaticano I

Motivada por la inestabilidad política, la Reina Isabel II emprende junto a San Antonio María Claret su viaje de exilio a París. Pero al cabo de pocos días, Claret viaja a Roma donde se entrevista con el Papa Pío IX. En la Ciudad Eterna, confiesa y predica especialmente a religiosas y seminaristas; visita hospitales, escribe y prepara su intervención en el Concilio Vaticano I, que sería inaugudado el 8 de diciembre de 1869. Su aparición en aquella magna asamblea se produce el 31 de mayo de 1870. A pesar de haber sufrido unos días antes una afección cerebral, monseñor Claret deja clara su posición en favor de la infalibilidad del Papa.

Sus últimos días

Antonio María Claret se encuentra ya en un delicado estado de salud. Los últimos años de su vida los pasa en el Monasterio Cisterciense de Fontfreda, en el sur de Francia. Allí fallece con fama de santidad el 24 de octubre de 1870. El cuerpo fue trasladado a Vic (Barcelona), donde descansa en el templo de la Comunidad Claretiana.

La santidad de Claret fue reconocida el 25 de febrero de 1934 (beatificación) y el 7 de mayo de 1950 (canonización). El Papa Pío XII, en unas palabras pronunciadas después de declararlo santo lo definía de esta manera:

"Alma grande, nacida como para ensamblar contrastes; pudo ser humilde de origen y glorioso a los ojos del mundo; pequeño de cuerpo, pero de espíritu gigante; de apariencia modesta, pero capaz de imponer respeto incluso a los grandes de la tierra; fuerte de carácter, pero con la suave dulzura de quien conoce el freno de la austeridad y de la penitencia; siempre en la presencia de Dios, aun en medio de su prodigiosa actividad exterior; calumniado y admirado, festejado y perseguido. Y entre tantas maravillas, como luz suave que todo lo ilumina, su devoción a la Divina Madre".


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